La epidural, ¿el mejor método para aliviar el dolor para todas?

Contenido redactado por Dra. Celia Padilla Sanchez
Última actualización: 07/02/2026
Epidural: ventajas y desventajas durante el parto

La epidural (técnica de anestesia peridural) es el método más eficaz para aliviar el dolor durante el parto. Sin embargo, esto no significa que sea lo mejor para todas las mujeres que están inmersas en el trabajo del parto.

¿Qué es? ¿Cómo se pone? ¿Duele ponerla?

La epidural es una anestesia regional que se administra mediante una inyección en la zona lumbar, concretamente en el espacio epidural (comprendido fuera del saco que envuelve la médula espinal).

Su objetivo principal es el aliviar el dolor en una parte localizada del cuerpo (del ombligo para abajo). Y, ¿cómo lo hace? La epidural actúa bloqueando las terminaciones nerviosas que salen de la médula espinal durmiendo la zona inferior del cuerpo. La principal peculiaridad de este tipo de anestesia es que permite a la mujer estar plenamente consciente durante el trabajo del parto con un mejor manejo del dolor propio de las contracciones. Esto no ocurre, por ejemplo, cuando se administra la anestesia general.

Se trata de un procedimiento médico muy extendido y seguro, aunque no exento de riesgos mínimos y efectos secundarios leves.

¿Cuánto tarda en hacer efecto? ¿Se acaba?

El efecto de la epidural no es inmediato; lo normal es que tarde unos minutos en alcanzar su cometido y no termina si se sigue administrando dicha medicación anestésica a través de un catéter.

Piensa que este tipo de anestesia debe aliviarte el dolor pero permitirte cierto movimiento y no “bloquea” determinadas sensaciones propias y necesarias para que vaya avanzando el parto.

¿Cuándo se pone? ¿Hay un límite de dilatación?

Como hemos dicho, se pone para mitigar el malestar propio del trabajo del parto, por lo tanto, se podría administrar “cuando la mujer tiene dolor“. Habitualmente la aparición del dolor más intenso pasa en la fase activa del parto (cuando la mujer embarazada está de 3-5 cm de dilatación). Sin embargo, no hay límite de dilatación, y por regla general, «da tiempo» y de sobra (los bebés no se caen así alegremente de las pelvis de sus madres). Generalmente se trata de un proceso largo.

Si el parto es muy inminente, muchas mujeres nos preguntan en consulta: ¿vale la pena ponérsela? Como matronas, deberemos valorar cada caso llegado el momento del parto.

Del mismo modo, la epidural puede administrarse si la madre sufre mucho dolor (por ejemplo, con bebés mal posicionados) aunque el parto no esté progresando. Con esto queremos decir que, a pesar de no estar en fase activa, también se puede poner.

¿Te puedes mover con ella?

Recuerda que el objetivo principal de la epidural es disminuir el dolor, pero no la movilidad, pero esa línea a veces es muy fina. Es decir, ponerla no debería ser sinónimo de estar en la
 cama sin ningún tipo de movilidad.

La matrona te sugerirá posiciones para mejorar el progreso del parto, te puedes sorprender a ti misma con la epidural y aguantando incluso la posición cuadrupedia.

Por otra parte, existe un tipo de analgesia llamada walking epidural para conservar todavía más movilidad. La técnica empleada es muy similar a la de la epidural convencional, lo que cambia son algunos de los fármacos y la dosis que se administran. La walking epidural permite que haya más movilidad aunque quizá esto se traduzca en que haya que “soportar” cierto nivel de dolor.

Desventajas y efectos secundarios de la epidural

Con la epidural, como en cualquier procedimiento médico, existen aspectos menos favorables que conviene revisar para saber qué puede ocurrir en distintas circunstancias.

¿Tiene riesgos?

La anestesia epidural es un procedimiento muy común y seguro -como toda técnica médica– con una buena relación riesgo-beneficio especialmente en el caso de los partos.

Sin embargo, no está exenta de posibles riesgos y complicaciones:

  • Bajada de la presión arterial.
  • Dolor de cabeza (cefalea) o dolor en la zona de la punción.
  • Fiebre y taquicardia (subida de las pulsaciones).
  • Bloqueo de la movilidad (eso a veces complica el expulsivo).

La cascada de intervenciones y técnicas que, a veces acompañan la epidural, pueden medicalizar el parto como rotura artificial de las aguas o uso de oxitocina sintética (y estas técnicas per se tienen sus propios riesgos).

En referencia a esto, cuando la movilidad se ve limitada y el expulsivo se vuelve más exigente, una asesoría de suelo pélvico antes y después del parto puede ayudar a preparar la musculatura, mejorar la conciencia corporal y facilitar una recuperación más funcional.

Para tu tranquilidad, debes saber que los anestesistas están monitorizando en todo momento tanto a la madre como al bebé.

¿Y si no funciona?

En ocasiones la epidural falla o no hace efecto deseado. Hay mujeres a las que se les duerme más una parte del cuerpo que la otra, por ejemplo.

En algunos casos se puede volver a realizar la técnica de nuevo si, por ejemplo, sólo se te ha dormido el lado derecho, el anestesista podría considerar girar a la mujer para que los fármacos caigan del otro lado; pero en otras ocasiones hay que adaptarse a parir sin ella.

Cuando no se recomienda su uso:

  • Si se sospecha o hay certeza de tener alergia a alguno de los medicamentos que usan durante el proceso y en caso de no haber alternativa estos.
  • Cuando existe algún tipo de trastorno de coagulación (cuando las plaquetas están muy bajas, por ejemplo) se desaconseja usar esta técnica anestésica. Así como si te estás bajo tratamiento anticoagulante (si estás con heparina, habrá que esperar un tiempo prudencial antes de administrar la epidural).

¿Cuáles son las ventajas de ponérsela?

Es el método más efectivo para disminuir el dolor durante el trabajo de parto, reconocido ampliamente por la evidencia científica.

  • Permite mantener la consciencia, estar presente y participar activamente en el nacimiento.
  • Favorece la relajación: puede ayudar a que la mujer descanse, especialmente en partos largos o cuando hay mucho agotamiento físico y emocional.
  • Útil en caso de intervenciones: si es necesario
 realizar un parto instrumental o una cesárea de urgencia.
  • Para mujeres con mucho miedo al dolor o con experiencias previas traumáticas, saber que pueden contar con este recurso puede proporcionar seguridad y tranquilidad.

¿Y si no quiero ponerme la epidural?

Si no hay ninguna razón médica que precise su uso específico como tener programada una cesárea, por ejemplo, puedes decidir no ponerte la epidural si así lo deseas, lo has hablado con tu matrona y/o queda reflejado en tu plan de parto.

Yo no me la puse, pero…

Tenía muy claro que si en algún momento la necesitaba la iba a pedir. Sin ningún tipo de remordimiento, ni sentimiento de inferioridad o culpa. Lo importante no es parir con o sin ella, sino cómo se siente la mujer durante ese proceso.

La epidural es un recurso válido, pero no es la única opción para manejar el dolor en el parto.

¿En tu parto la usaste? ¿Qué tal fue, repetirías? ¿Qué alternativas usaste a ella? ¿Tuviste alguna complicación de las que aparecen en el post u otra?

Seguro que a otras madres les ayuda leer tu experiencia e inquietudes al respecto… Busca nuestro carrusel en Redes Sociales y participa en este debate tan interesante sobre la epidural.

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Dra. Celia Padilla Sanchez
Matrona y doctora en enfermería, especialista en obstetricia y ginecología. Siento verdadera pasión por mi trabajo, acompañando y guiando a madres y padres en los momentos claves de sus vidas.

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