El agotamiento en el postparto es un estado de fatiga extrema, una condición física, mental y emocional que afecta a más de la mitad de las mujeres tras dar a luz.
Se caracteriza por una falta persistente de energía, una sensación profunda de cansancio y grandes dificultades para concentrarse. Todo esto interfiere en la calidad de vida de la mujer y su bienestar.
Estar cansada tras convertirte en madre es completamente normal. Es la respuesta esperada de tu cuerpo a todo lo que le ha pasado (embarazo, parto) y lo que le continúa pasando (posparto).
Sin embargo, si este agotamiento físico y mental perdura más allá de las primeras semanas tras el parto, no mejora con el paso del tiempo y mantiene su intensidad hay que tomar medidas.
En consulta observamos dudas habituales de las madres sobre si su cansancio entra dentro de lo esperado. Nuestra recomendación es estar atenta a las señales que suelen motivar una consulta profesional.
El cansancio durante el postparto es más complejo de lo que parece
El agotamiento postparto es una combinación de cambios hormonales, recuperación física del cuerpo y la alta demanda de cuidados de un bebé recién nacido.
Por tanto, es muy habitual que venga acompañado de una notable pérdida de energía.
En el postparto hay una drástica caída de estrógenos y progesterona (pueden disminuir hasta un 90% en las primeras 24-48 horas tras dar a luz). Se trata de un proceso natural y necesario para que tu cuerpo se reajuste y que pueda producir leche.
Sin embargo, esto conlleva ciertas alteraciones emocionales que se pueden traducir en tristeza postparto (o baby blues) o depresiones más severas.
Además, los bajos niveles de hierro y una alteración de la función tiroidea pueden ser responsables -en parte- de esta fatiga extrema.
Debemos tener también en cuenta que tu cuerpo se está asentando de nuevo: los órganos vuelven a su sitio habitual, se empiezan a recuperar los tejidos…En este proceso de recuperación, que puede durar muchos meses, el cuerpo consume mucha energía.
Una energía muy necesaria para atender la alta demanda de un bebé recién nacido. Durante las primeras semanas de vida, su descanso es muy ligero y fragmentado y esto también tiene un impacto directo en el descanso familiar.
Inevitablemente la calidad y cantidad de sueño nocturno de la mamá se ve fuertemente impactada con la llegada del nuevo miembro de la familia.
Alrededor del 80% de las recién convertidas en madres afirma no descansar bien por las noches y dormir apenas 6 horas diarias durante las 6 primeras semanas tras dar a luz.
Este porcentaje cae a la mitad si hablamos de cansancio persistente en la octava semana de postparto.
Uno de los errores más frecuentes relacionados con la autoexigencia materna es no ser capaz de descansar cuando el bebé descansa.
Todo ello, hacen de éste un periodo especialmente vulnerable para la mamá. Este cóctel la predispone a sufrir ciertos problemas de salud y a vivir en un estado de fatiga severa.
Señales de agotamiento físico y emocional tras el parto
Como ves, el síndrome de agotamiento posparto o fatiga severa no es sólo cansancio, ni falta de sueño es mucho más complejo.
Cada mujer puede experimentarlo de una manera e intensidad distinta. Sin embargo, hay ciertas señales que te permitirán identificar si estás sufriendo agotamiento físico y emocional:
- Cansancio extremo y persistente, es decir, que no desaparece tras descansar y dura todo el día.
- Problemas de concentración y memoria, niebla mental y dificultad para tomar cualquier tipo de decisiones.
- Falta de energía para realizar actividades cotidianas como preparar la comida o atender al bebé.
- Cambios de humor e irritabilidad.
- Dificultad para conciliar el sueño y mantenerlo a pesar de estar cansada.
- Debilidad muscular, dolores musculares y cefaleas.
- Dificultad para conectar emocionalmente con tu bebé.
Estas son algunas de las señales que suelen motivar una consulta profesional.
Qué puedes hacer para empezar a recuperarte
La fatiga extrema no tiene porque ser una dolencia con la que convivir: hay que abordarla.
Existen una serie de estrategias para gestionar el agotamiento posparto de la mejor manera posible y recuperar el bienestar y tu vitalidad.
En líneas generales, el descanso, cuidar la alimentación, apoyo emocional y el ejercicio son vitales para recuperarte.
A continuación, te detallamos qué puedes hacer para empezar a recuperarte:
- Priorizar tu descanso: sincroniza tu descanso con el del bebé (las siestas ayudan a tu cuerpo a regenerarse).
- Cuida tu alimentación manteniendo una dieta sana y equilibrada rica en proteínas, hierro, grasas saludables y vitaminas.
- Manténte hidratada: bebe suficiente agua para mantener el equilibrio del cuerpo.
- Delega en las tareas domésticas, algunos cuidados del bebé y la carga mental.
- Mantente activa y realiza ejercicios de baja intensidad: como el yoga, estiramientos, paseos (mejoran la circulación, oxigenación y el estado de ánimo).
- Busca apoyo emocional en tu entorno y/o ayuda profesional si lo precisas.
Cómo influye la falta de descanso en la recuperación
La falta de descanso, el sueño fragmentado y de corta duración tiene un impacto muy significativo en el estado de ánimo y en la recuperación física tras el parto.
No dormir adecuadamente debilita el sistema inmunitario (aumenta el riesgo de infecciones), retrasa la cicatrización de los tejidos y disminuye la tolerancia natural del cuerpo al dolor.
Sin embargo, el no dormir no sólo influye a nivel físico, también a nivel mental y emocional.
La privación de sueño aumenta notablemente la posibilidad de sufrir depresión y ansiedad. Esto interfiere también, inevitablemente, en el proceso de recuperación.
Situaciones que aumentan la sobrecarga durante el postparto
A parte de la falta de descanso acumulado, hay otras situaciones que pueden frenar tu recuperación y aumentar la sobrecarga en el posparto.
Los dolores comunes tras el parto, la cicatrización y la adaptación a la lactancia son algunos de ellos.
Desde el punto de vista psicológico, la autoexigencia, los sentimientos de culpa, la diferencia entre la maternidad que habías soñado y la realidad también tienen un impacto importante en tu estabilidad emocional.
Otros factores sociales como la falta de apoyo real y de ayuda por parte de la pareja, familiares y amigos y no sentirse acompañada ni comprendida en el posparto son detonantes que disparan la sobrecarga en una recién convertida en mamá.
También puede serlo el estrés financiero y/o el temor por la reincorporación laboral tras tener a tu bebé.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si el agotamiento no desaparece con el tiempo, si se agrava la situación y afecta a tu estado de ánimo y salud, debes buscar ayuda profesional. Hay tres tipos de especialistas que pueden marcar una gran diferencia en tu proceso de recuperación tras el parto, según tu situación física y emocional.
Si sientes una tristeza profunda, ansiedad persistente o falta de conexión emocional con tu bebé, lo mejor es pedir una consulta de psicología perinatal.
Para mejorar el descanso familiar tras la llegada de un nuevo miembro de la familia es recomendable realizar una consulta con una asesora de sueño infantil.
Por otro lado, tu matrona, ginecólogo o médico de familia también pueden ayudarte en el proceso de recuperación posparto revisando tu salud hormonal y evaluando tu estado físico y emocional.
El objetivo último es encontrar soluciones y recuperar así tu bienestar.