Como matronas expertas en lactancia materna, una de las preguntas más frecuentes que nos hacéis en consulta es si es normal tener dolor al dar el pecho.
Amamantar a tu bebé no debería doler.
Dicho esto, es preciso diferenciar entre molestias leves y puntuales o cierta sensibilidad los primeros días al amamantar y tener dolor persistente.
Para poder solucionar este problema es importante identificar las causas más habituales de tener el pecho dolorido durante la lactancia.
Cuándo el dolor durante la lactancia merece atención
La adaptación inicial a la lactancia materna puede acarrear ciertas molestias.
Estas suelen aparecer cuando la glándula mamaria desarrolla la capacidad de producir leche, lo que sucede entre las 48-72h tras el parto.
Este proceso se conoce como lactogénesis, el momento en que tu cuerpo pasa de producir calostro a leche. Puedes consultar este y otros términos relacionados en el diccionario de la madre lactante.
El dolor al amamantar durante la subida de la leche se produce por un aumento del flujo sanguíneo y linfático en el pecho, que provoca una inflamación de los tejidos, calor y tensión en la misma zona.
Este tipo de dolor leve y puntual no siempre precisa atención personalizada.
Sin embargo, hay situaciones que sí requieren una valoración por parte de una profesional experta en lactancia materna.
Cuando este dolor sea intenso, se prolongue en el tiempo y/o impacte en las tomas de tu bebé debería revisarse en una asesoría de lactancia.
Causas habituales que pueden provocar dolor al dar el pecho
Como hemos apuntado anteriormente, un dolor persistente y de intensidad moderada a fuerte indica un problema que precisa revisión y corrección para evitar complicaciones.
Los factores que causan este dolor al dar el pecho pueden estar relacionados con el bebé (mal agarre), una mala postura, o bien con infecciones, problemas mecánicos o anatómicos o inflamaciones de tejidos (mastitis).
No pierdas detalle de las principales causas de dolor en la lactancia materna.
Un agarre que dificulta la toma
Una de las causas más frecuentes de dolor durante la lactancia es debido a mal agarre del bebé.
Un agarre ineficaz impide que el pequeño extraiga la leche materna correctamente. Esto suele suceder cuando la succión del bebé se centra únicamente en el pezón y no cubre parte de la areola.
Las consecuencias habituales de un mal agarre son molestias por fricción, la formación de grietas y poco aumento de peso del bebé.
El resultado son tomas eternas que no consiguen su objetivo, es decir, la correcta alimentación de tu bebé. Éste no se queda saciado y, por tanto, dispara su irritabilidad, aparecen episodios de llanto y desesperación por parte de la mamá.
Una postura poco cómoda durante la lactancia
Una mala postura al dar el pecho influye en tu comodidad y puede acarrear molestias como sobrecargas musculares (lumbares y cervicales). Por tanto es preciso evitar cualquier tensión durante las tomas.
Quizá no sabías que una mala posición al amamantar favorece la aparición de grietas y el pecho dolorido.
Además, adoptar una postura inadecuada al dar el pecho también impacta directamente en la alimentación de tu pequeño, propicia un mal agarre y la aparición de gases.
Por todo ello es muy importante cuidar la higiene postural al dar el pecho.
Busca una posición cómoda, preferiblemente con la espalda totalmente apoyada, hombros y brazos relajados y que los pies descansen sobre en una superficie plana. Las rodillas deben quedar ligeramente por encima de la cadera. Para ello puedes usar un reposapiés.
Una vez sentada cómoda y correctamente, acerca el bebé al pecho y no al revés. Uno de los errores más habituales que cometemos es que la mamá se encorve hacia el pequeño. Esto produce tensiones que favorecen la aparición de molestias.
En lugar de eso, pon un cojín o cojín de lactancia encima de tus piernas para elevar al bebé hacia el pecho.
Es tan importante que adquieras una buena posición al dar el pecho como la correcta alineación del bebé. Su oreja, hombro y cadera deben formar una línea recta. Por su parte, su abdomen debe estar pegado al tuyo y la nariz del pequeño debe estar a la altura de la mama.
Lesiones e irritación en la zona del pezón
La irritación, las rozaduras y la sensibilidad mantenida favorece la aparición de grietas y, por tanto, el dolor durante la lactancia.
Las grietas son uno de los problemas relacionados con la lactancia que más tratamos en consulta. Además, se trata de uno de los principales motivos por el que muchas familias deciden abandonar la lactancia materna.
Alimentar a tu bebé a demanda con el pezón dolorido puede ser muy duro. Especialmente, cuando las tomas son muy seguidas y no da tiempo al pezón a recuperarse.
De ahí que las molestias puedan mantenerse en el tiempo e incluso empeorar si no se pone remedio.
Situaciones que requieren una valoración individual
El dolor al dar el pecho suele indicar problemas tratables. Siendo las causas más comunes: mal agarre, frenillo lingual corto (anquiloglosia), grietas en el pezón, ingurgitación, infecciones o inflamaciones como la mastitis.
En ocasiones no existe una única causa que explique dicho dolor.
Identificar y corregir estos problemas es clave para poder tener una lactancia exitosa.
Qué errores suelen retrasar la solución del problema
Un error habitual en la maternidad es normalizar el dolor en la lactancia. Sin embargo, dar el pecho a tu bebé no debería ser doloroso.
En ocasiones, nos contáis en consulta que habéis esperado demasiado tiempo antes de pedir una asesoría de lactancia. Esto sólo empeora la situación y puede hacer plantearte abandonar la lactancia materna.
Buscar soluciones genéricas o remedios basados en la experiencia de otras mamás no siempre es el mejor camino para solucionar el dolor en la lactancia. Al contrario, pueden poner trabas a tu recuperación.
Es importante que tengas claro que el dolor es evitable.
Por tanto, si las molestias persisten, se recomienda buscar ayuda profesional.
Cuándo puede ayudarte una asesora de lactancia
Una asesora de lactancia puede ayudarte a identificar el origen del dolor y mejorar la situación mediante tratamiento y/o corrección.
Si acabas de dar a luz, la experta en lactancia materna te ayudará estableciendo posturas cómodas que eviten el dolor y asegurarán un buen agarre.
Su intervención también será crucial a la hora de tratar dolencias como las grietas, conductos obstruidos, congestión mamaria, ingurgitación y/o mastitis.
La valoración médica completa se basa en las características y localización del dolor, la dinámica de succión, la observación del pezón y la palpación.
Preguntas frecuentes
Si te quedan dudas relacionadas con dolor durante la lactancia materna quizá esta sección despeje alguna de ellas.
¿Es normal sentir dolor en el pezón al dar el pecho los primeros días?
Sentir una ligera sensibilidad o molestia temporal al inicio de la toma es habitual los primeros días de lactancia materna.
¿Cuándo debería preocuparme por el dolor durante la lactancia?
Si el dolor persiste y es intenso deberías contactar con una experta en lactancia materna lo antes posible para evitar que el dolor vaya a más y/o se complique la situación.
¿Las grietas siempre provocan dolor?
Sí, generalmente las grietas duelen al tratarse de heridas abiertas o fisuras en la piel del pezón. Es un dolor muy característico: punzante y puede presentar sensación de quemazón. Se trata de una de las molestias más dolorosas de la lactancia materna.
¿Puede influir la postura durante las tomas?
Sí, el dolor durante la lactancia materna puede deberse a una mala postura dando el pecho. Una buena posición favorece un agarre óptimo, lo que estimula la producción de leche y evita las dolorosas grietas.
¿Debo buscar ayuda si el dolor no desaparece?
Sí, es muy importante ponerte en manos de una profesional en lactancia materna si el dolor es intenso, si persiste en el tiempo o afecta a la alimentación de tu bebé.
Necesitas ayuda si dar el pecho te duele
Como ves, el dolor durante la lactancia tiene causas muy diferentes y, en la gran mayoría de los casos, mejora cuando se identifica correctamente qué lo está provocando.
Para ello, es imprescindible tener un buen asesoramiento. Éste sólo llegará de la mano de una especialista en lactancia materna.
Contratar una asesoría de lactancia garantiza una lactancia materna exitosa.